Una novela enorme

Tengo que empezar por hacer una confesión.

Esta: hace mucho tiempo un libro no me impactaba tanto. No he logrado dejar de hablar de él (mi esposa está mamada) con dos amigos que ya lo devoraron. Cada que nos reunimos es lo mismo: cualquier tema, cualquiera, tiene una referencia a Libertad. Que tal o cual cosa se ve en lo que le pasa a Richard y a Patty; que cómo es posible que Walter no sé qué; que Joey y Connie son la viva prueba de que… en fin: no les voy a contar la historia.

Creo que el gran mérito de este libro, más allá de lo que cuenta, es la forma cómo están construidos los personajes. Desde el primer capítulo, cuando Franzen nos muestra la vida de Walter y Patty Berglund, una pareja de clase media-alta estadounidense, uno, de lector, comienza a amarlos u odiarlos. De inmediato. Y se da cuenta de que este escritor logra, de manera tremenda, retratar la esencia humana: cómo podemos querer tanto a una persona pero, al mismo tiempo, ser con ella unos verdaderos cabrones; cómo llegamos a sentirnos frustrados de manera tan repetida; cómo el amor y la vida están tan íntimamente ligados al dolor y la alegría.

Un libro impresionante, enorme (667 páginas que ni se sienten), deslumbrante, envidiable (sí, ya sé, pero la verdad es que creo que los adjetivos se quedan cortos). ¿Qué más puedo decir? Que lo lean, y ya.

Y, ah: esta no es una reseña. Ya me aburren las reseñas (más escribirlas que leerlas, aunque también), sino, más bien, una invitación a descubrir este libro magnífico. Me había prometido no escribir más sobre libros pero, ¿qué puedo hacer? A veces hay que romper nuestras propias promesas. Como le pasa a Walter en Libertad…

2 comentarios:

Tatiana Luján dijo...

yo creí que este año no me iba a antojar de más libros.

Martín Franco dijo...

Es impresionante, Lalu. Vale muchísimo la pena. Te aseguro que no te arrepientes.