Propósitos (algunos ingenuos) para 2012


Tomarme menos en serio. Reírme más de este oficio.

Escribir, pero borrar con mucho más ahínco.

Leer poesía.

Hacer deporte. No dejar la elíptica del estudio como un adorno excéntrico del apartamento.

Seguir pasando el tiempo con los buenos (y pocos) amigos; conversar con ellos alrededor de un trago.

Querer a mi esposa cada día un poco más.

Ser más indulgente; volver el estómago más duro y resistente a los golpes.

Contar chistes malos. Y disfrutarlos.

Avivar la curiosidad, estar atento a las cosas que no parecen tener mucha importancia.

Seguir perdiendo la fe en el mundo editorial y, sobre todo y de ser posible, no conocer a los escritores de los libros que me han gustado.

No conocer a los escritores.

Seguir escribiendo tercamente (también en este blog) a pesar de que a veces prevalezca la sensación de que no hay mucho qué decir.

Dudar más.

Ver menos noticieros de televisión y más programas basura.

Continuar con la firme intención de no ir a conciertos, a menos que vengan los Rolling Stones o que vuelvan Sabina y Miguel Bosé.

Viajar más dentro de Colombia.

No comprar ni Blackberry, ni Iphone, ni menos, mucho menos, caer en la tentación de abrir Twitter. Ya el Facebook es suficiente adicción y, para ser sincero, prefiero seguir disfrutando de la vida real.

(A propósito del Facebook): dejar de estar pendiente de la tiranía del "me gusta".

No entrar en debates inútiles.

Entrar en debates inútiles.

Equivocarme, pero en lo posible no cagarla hondo.

Vivir.

1 comentario:

Tatiana Luján dijo...

Muy chéveres tus propósitos.