aire

Hoy es uno de esos días en que todo me sabe a mierda. Me sabe a mierda el periodismo, y me sabe a mierda pensar que tengo muchísimos años por delante en un oficio que a veces no me llena. No quisiera algún día tener que correr tras la famosa ‘chiva’, esa noticia de último minuto que se da sin anestesia así el periodista deba pasar por encima de quien sea. Es curioso ver un noticiero de televisión o a veces, incluso, escuchar radio: uno sabe que suceden cosas, que en Egipto la gente lleva una semana protestando, que han matado decenas de personas aquí y allá, pero al final no conoce los motivos. La televisión, la radio y muchas veces los periódicos, son los paraísos de las cifras: números de muertos, de desempleados, de desgracias. Entre más grandes, mejor. Pero hay pocos rostros, pocos nombres, pocas historias que lleguen.

Si uno se pregunta para qué escribe lo más probable es que no se termine contestando nada. O sí, mentiras: escribir sirve mucho, muchísimo, pero para cosas banales que no valen la pena. Escribir sirve para entender el comportamiento humano y de paso darse cuenta de que no se entiende nada: que decimos una cosa y hacemos otra, que sabemos lo que nos conviene pero realizamos lo contrario, y que estamos hechos de una gran dosis de hipocresía y mentiras.

Me gustaría tener más razones para creer en el optimismo, pero no puedo dejar de pensar que eso es apenas un distractor. Supongo que el mundo no va a cambiar porque alguien se llene la cabeza de ideas bonitas, o porque la gente suspire viendo el comercial de Coca Cola donde dicen que por cada no sé cuántas armas que se venden, tantas parejas buscan un hijo. A mí me da miedo pensar en las próximas generaciones porque, en verdad, lo único que les estamos dejando es un muladar cada vez más grande. Pero cada quien puede ser optimista y creer que en verdad algún día las cosas serán diferentes.

En realidad, creo que la tendencia general del ser humano es al optimismo. Es como cuando alguien se está ahogando y lo primero que busca es la manera de salir a la superficie a buscar un poco de aire. Eso es, supongo: todos, a nuestra manera, buscamos el aire.

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