Malas lenguas

Esta mañana salí a trotar. Ya no alcanzo a recordar cuándo fue la última vez que hice deporte, pero tuvo que ser hace mucho tiempo. Me puse una pantaloneta, una camiseta vieja y unos tenis y me fui a la séptima, que los días festivos se convierte en una vía llena de bicicletas, patines y gente en sudadera. Corrí durante casi media hora, deteniéndome al final cada vez con más frecuencia; cuando regresé estaba exhausto, respiraba con mucha fuerza y sentía las gotas de sudor en el pelo. Tal vez mañana vuelva; hay un parque cerca a la casa que siempre está vacío. Quizás lo haga. Debería.

Mientras descansaba me puse a ver la repetición del programa de Bayly en el que hablaba de lo patético que fue ver a Mockus y sus seguidores cantando eso de “tu vida es sagrada” cuando perdieron de manera aplastante las elecciones. Ante lo que sucedió el domingo de la semana pasada he pensado que sólo hay dos formas de ver las cosas: una es ser iluso y pensar que el próximo 20 de junio de verdad se podrá hacer algo ante el candidato del Uribismo; y la otra abrir los ojos y entender que ya todo está perdido. En todo caso, sigo creyendo que el discurso del candidato verde fue terrible; ver a Mockus y sus seguidores cantando y gritando en vez de decir algo concreto me dio pena ajena. Y no es por aguar la fiesta, pero si la ley es tan sagrada, ¿por qué Antanas no dijo nada cuandose veía que Lucho Garzón no estaba en sus cinco sentidos sabiendo que había ley seca? ¿Por qué sus seguidores cayeron en el mismo fanatismo que tanto critican?

Ya esto de la política me tiene hastiado y si las elecciones fueran mañana haría algo muy simple: no votar. De hecho, creo que por ahí va la cosa. En el mismo programa mostraron el momento en que a Uribe le dicen que el día de la segunda vuelta se juega el partido de Brasil y Costa de Marfil en el mundial de Suráfrica y el mandatario pregunta si no será posible abrir las mesas de votación a las seis de la mañana. Pobre: sigue asustado.

Así que ese día tal vez me quede en casa revisando, una vez más, ese armatoste de archivo que se llama Malas lenguas y al que hace unas semanas le puse punto final. Es la novela, sí. El arrume de hojas al que he venido trabajándole desde hace varios años con más dudas que certezas, como supongo que les sucede a muchos de los que se meten en este oficio. Ahora mismo no tengo idea del paso que sigue. Hace unas semanas le escribí a un conocido a ver si podía darme algunas luces pero nunca obtuve respuesta; no importa, supongo que tendré que lidiar con muchos “no” antes de que al fin pueda salir algo. Lo cierto es que tendré que empezar a tocar puertas a ver si las Malas lenguas entran a inundar el mar de publicaciones que salen todos los días.

Por el momento, lo que debo hacer es levantarme a trotar.

2 comentarios:

CarolinaVK dijo...

No, no, vota en blanco, pero vota.
Yo ya me decidí a no ser faltona con mi idea de crear oposición, entonces seguiré votando verde. El voto en blanco también tiene que volverse uno de opinión, no la abstención.

Y repito que no me convence el candidato y que también estoy hastiada, pero pues, creo en la oposición.

Pero bueno, felicitaciones por lo de la trotada. Admirable.

GustavoTbn dijo...

No solo en las redes sociales, a mi me llegan alrededor de 30 correos, por día, sobre la llamada "ola verde".

Yo me pregunto si realmente, todo este rollo con Mockus es un motor generador de cambio o simplemente una moda pasajera. La moda de las manillitas, las camisetas, las gorras y, por supuesto, las sabanas verdes en las que se quedaron dormidos, el día de las elecciones, todos sus seguidores de las redes sociales. De lo que sí estoy seguro es que para mi se convirtió en el más molesto de los SPAM! Saludos...