Viaje al fin de la noche

A medio camino entre la desesperanza y la lucidez, esta novela de Louis Ferdinand Céline va dejando regadas, de forma descarnada, decenas de esas frases lapidarias que mucho llaman aforismos. Aunque aún no termino, porque es un libro de esos con los que hay que ir despacio, intercalándolo con otras lecturas, no resistí la tentación de dejar acá algunas de esas sentencias tan ciertas y brillantes. Luego, si me animo, pondré más; por ahora, los dejo con éstas:

“Mientras haya que amar a alguien, se corre menos riesgo con los niños que con los hombres, tienes al menos la excusa de esperar que sean menos cabrones que nosotros más adelante”.

“Toda virtud tiene su literatura inmunda”.

“Contra la abominación de ser pobre, conviene, confesémoslo, es un deber, intentarlo todo, embriagarse con cualquier cosa, vino del baratito, masturbación, cine”.

“Somos, por naturaleza, tan fútiles, que sólo las distracciones pueden impedirnos de verdad morir”.

“Una vida interior intensa se basa a sí misma y podría fundir veinte años de hielo”.

“Confiar en los hombres es ya dejarse matar un poco”.

“Nada fuerza a los recuerdos a aparecer como los olores y las llamas”.

“Tal vez lo que más se necesite para salir de un apuro en la vida es el miedo”.

“Mientras no mate, el militar es como un niño. Como no está acostumbrado a pensar, en cuanto le hablas, se ve obligado, para intentar comprenderte, a hacer esfuerzos extenuantes”.

“La mujer que sabe tener en cuenta nuestra miserable naturaleza se convierte con facilidad en nuestra amada, nuestra indispensable y suprema esperanza”.

“Pero, cuando eres débil, lo que da fuerza es despojar a los hombres que más temes del menor prestigio que aún estés dispuesto a atribuirles. Hay que aprender a considerarlos tal como son, peores de lo que son, es decir, desde cualquier punto de vista”.

“Para que te consideren razonable, nada mejor que tener una cara muy dura”.

“La tristeza del mundo se apodera de los seres como puede, pero parece lograrlo casi siempre”.

“El alma es la vanidad y el placer del cuerpo, mientras goza de buena salud, pero también es el deseo de salir de él, en cuanto se pone enfermo o las cosas salen mal”.

“Cuando estemos al borde del hoyo, no habrá que hacerse el listo, pero tampoco olvidar, habrá que contar todo sin cambiar una palabra, todas las cabronadas más increíbles que hayamos visto en los hombres y después hincar el pico y bajar”.

2 comentarios:

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Pues me han entrado muchas ganas de leer a este autor que todavía no conozco,
no sé si me recomiendas otra obra de él que sea para un mejor acercamiento, aunque "Viaje al fin de la noche" es la obra más famosa que tiene, por lo que veo.

Saludos,
Juanma

Martín Franco dijo...

Sí, es la más famosa, Juan Manuel. Y la única que -por ahora- le estoy leyendo. Por cierto, ahora que lo pienso, sólo hay una cosa que me molesta: la traducción es demasiado "española". Tiene muchísimos modismos, frases, palabras que acá, al otro lado, no usamos. Pero qué le vamos a hacer: así sucede tanto, tanto...