Un grato encuentro

Novela de Ajedrez
Stefan Zweig
Acantilado

Vamos atrás: el centro comercial Granahorrar es otro desde hace unos meses. Antes de que lo remodelaran y pasara a llamarse Avenida Chile, era uno de los lugares más tristes que uno pudiera imaginarse: un oscuro y gris laberinto en el que apenas caminaban, sin muchas ganas, unos pocos visitantes. Ahora parece otro: nuevas salas de cine, almacenes y una moderna plazoleta de comidas, han vuelto a darle vida. En el segundo piso, justo en una esquina, pusieron una librería entrañable: pequeña, bonita y bien surtida. Apenas se pasa la entrada hay una estantería donde están organizados los libros por editorial: aquí los de Punto de Lectura, al lado los de Acantilado, un poco más allá los de Anagrama, y junto a ellos varias novedades de otras editoriales. Atrás, más y más libros divididos por categorías.

Fue justo allí donde encontré, entre los libros de Acantilado, la Novela de ajedrez, del austriaco Stefan Zweig. No había leído nada suyo pero tenía algunas referencias y se me había quedado grabado –no sé por qué– la imagen de su muerte, que había leído en alguna parte: en 1942, Zweig se suicidó en Brasil junto a su esposa, Charlotte Elisabeth Altmann.

La novela en cuestión tiene poco más de noventa páginas de las que – digámoslo de una vez–, ningún lector puede desprenderse. El ritmo de la historia va creciendo poco a poco y nos agarra tanto que es dificilísimo salirse. En ella, un campeón mundial de ajedrez que se embarca en un viaje desde Nueva York hasta Argentina, encuentra por casualidad un extraño rival que desafiará su posición de jugador imbatible. Lo interesante no es la partida (que tiene un desenlace tan genial como inesperado), sino la historia que está detrás del Señor B, un hombre que huye de su pasado como víctima de los nazis.

En fin: un libro delicioso incluso para aquellos que, como yo, apenas si sabemos cómo se mueven las fichas de ajedrez en un tablero. Pero no hay necesidad. Novela de ajedrez me deja antojado, antojadísimo, de seguir con más de Stefan Zweig. Próxima estación: Veinticuatro horas en la vida de una mujer.

3 comentarios:

Alberto dijo...

"Momentos estelares de la humanidad", maravilloso...

Martín Franco dijo...

Apunto.

Omar Rivera dijo...

Lo leeré.