Infancia (II)

Me acuerdo de la casa en el barrio La Leonora. Me acuerdo de mi primera bicicleta amarilla y de cómo aprendí a montarla en la cancha de fútbol del Seminario Menor. Me acuerdo del parque de La Francia. Me acuerdo de las revistas que rayaba y luego me asustaba porque creía que debía devolverlas. Me acuerdo de los cassetes rojos y amarillos y de que, para grabar la canción que quería, tenía que quedarme escuchando el radio hasta que la pasaran. Me acuerdo del ficus que sembró mi papá en el jardín de la casa en Palermo. Me acuerdo del patio de atrás, el triciclo, la moto naranja y un carro azul de pedales. Me acuerdo que coleccionaba los muñequitos que salían en los Yupis. Me acuerdo de mis primeras gafas: tenía pena de ponérmelas y las escondía; un día, en clase, el profesor de español me descubrió, las sacó y me dijo que me veía bien. Desde entonces las llevaba sin pudor. Me acuerdo de mi primera raqueta de tenis. Me acuerdo de los sábados en la mañana esperando el bus del Club Campestre. Me acuerdo de Laura, una monita que me gustaba y nunca fui capaz de decirle nada. Me acuerdo de Andrés llorando. Me acuerdo de la primera vez que fuimos a la finca. Me acuerdo del establo que estaba al lado de la casa y de que las mañanas olían a boñiga. Me acuerdo de los sábados por la mañana. Me acuerdo de mis primeras borracheras. Me acuerdo del primer beso, en las escaleras de un edificio en Manizales. Me acuerdo de que alguna vez le llevé serenata a una chica y ella no bajó. Me acuerdo de las vacaciones en Melgar. Me acuerdo de la casa de Cajicá. Me acuerdo del Sprint, MAS 383. Me acuerdo del grafitti que había en la universidad: "las mujeres feas tienen derecho a estudiar, pero, ¿por qué todas en la Nacional?". Me acuerdo de cuando llegué a Bogotá. Me acuerdo de la soledad inmensa del pequeño apartamento por la Javeriana. Me acuerdo de las tardes sin clase y con Antioqueño. Me acuerdo que mi vida era aún más feliz. Me acuerdo.

2 comentarios:

Andrés dijo...

Hermano, le cuento que yo también recordé algunas batallas que hemos dado juntos, como la serenata y después verlo soportar las burlas de quienes por error o suerte para ellos nos soprendieron tratando de conquistar a tan recordada adolecente, ¿y las escalas? si son las mimsmas que creo, !cómo olvidarlas¡ en fin hay mil historias que yo también recordé

Martín Franco dijo...

Claro que sí, querido amigo. El ejericio no es mío; en realidad, lo vi por primera vez cuando Camilo Jiménez colgó en su blog un aparte del libro de Joe Brainard que se llama, precisamente, "Me acuerdo". Ahora lo hacen en SoHo, con distintos personajes. Anímese, uno desempolva bonitos recuerdos.