¿Mala imagen?

Siempre que mi primo y yo nos echamos unos tragos la conversación termina, inevitablemente, en el mismo tema: el patriotismo. Juan es un buen tipo; hasta hace poco tuvo una compañia mediana que empezó fabricando ligas y chalecos antireflectivos para bicicletas y terminó con un amplio catálogo. Así que es un hombre de empresa. Un tipo que todos los fines de semana se levanta a trabajar y que está pensando siempre en la manera de sacar adelante una nueva idea; es, digamos, lo que en ese fastidioso lenguaje empresarial se denominaría un “emprendedor”.

Quizás por eso mismo nuestros puntos de vista son tan diferentes: mientras él dice que nos falta patriotismo y “creer más en lo nuestro”, yo siento, por el contrario, que ser tan colombianos es lo que nos tiene jodidos. Mientras él se indigna porque en el exterior a cualquier colombiano le hacen el chiste de la cocaína, yo digo que no tiene mucho sentido negar una realidad que es evidente. Somos, duélale a quien le duela, el primer productor del mundo, pero cualquiera con dos dedos de frente sabe que no todos los colombianos se dedican a lo mismo.

Pensaba en eso ahora que en Medellín andan tan indignados con el tema de la imagen que, según ellos, le están dejando las telenovelas de narcos, balas y tetas. En mi opinión este tipo de producciones son pésimas, pero no porque hagan quedar mal a los paisas ante el mundo sino porque los argumentos son obvios y predecibles. Por eso la indignación es más bien fútil: después de todo ésa fue (y sigue siendo) una realidad innegable. Además la solución es sencilla: si no les gusta lo que ven cambien el canal o apaguen la televisión. ¿Dónde dice que la cajita está hecha para educar?

El tema da para cortar mucha tela, sobre todo si hay trago de por medio. De todas formas yo sigo pensando que nuestro gran cáncer es la malicia indígena que tanto nos enorgullece y que el patriotismo es un mal que nos venda los ojos; al final, díganme ustedes, ¿cuántas barbaridades no se hacen en nombre de la patria y de Dios?

5 comentarios:

maggie mae dijo...

ahora hablando con Camilo me di cuenta que todo el bololoi con ese asunto es por la imagen de la ciudad. yo pensaba que la gente se estaba mamando de las narconovelas, porque qué pereza ver eso todo el tiempo en televisión.
Y yo pienso lo mismo que vos, no creo que nadie con dos dedos de frente piense que eso es un reflejo de la realidad, ni aquí todas nos vendemos por fajos billetes, ni todos trabajamos en ese negocio.
ahora hay un montón de grupos en facebook haciendo campañas, que nadie vea RCN, que no compren los productos que pautan cuando están dando la telenovela, etc.
lo que más molesta es que seguramente quienes están en esa pelea absurda son capaces de colarse en una fila, de pagarle a un policía de tránsito cuando han cometido una clarísima infracción, o usar roscas para conseguirle puestos a sobrinos inútiles.
El problema de Medellín no son las telenovelas, por dios, es mucho mayor. Y aunque la ciudad ha mejorado en algunos aspectos, los muchachos de los barrios siguen sin tener oportunidades en una ciudad cerrada para quienes no viven en El Poblado o no estudiaron en EAFIT. Una ciudad que tiene a los pobres como en vitrina por que se ven de todos lados las comunas y los ignora.
Por otro lado, parece que la anterior administración nos mintió y aquí seguía viviendo un monstruo de mil cabezas en las alcantarillas, calladito, pero como no se veía no existía.
¿El problema, entonces, es de imagen?

maggie mae dijo...

uy perdón, me quedó como larguito.

Martín Franco dijo...

Claro, Maggie, yo creo que ése es el problema (y no sólo de los paisas, sino de la mayoría de colombianos): que nos duele ver lo malo y queremos sólo resaltar lo que consideramos bueno. Por eso me da risa que, entre otras cosas, nos enorgullezcamos de ser dizque uno de los países más felices del mundo. ¡Hágame el favor!

Mónica Palacios dijo...

Primero, a mí me cuesta un montón entender el asunto del patriotismo porque yo lo pienso y lo pienso y nada, no me da ningún orgullo ser colombiana; pero ninguna vergüenza tampoco. Siempre he pensado que el lugar en el que uno nace es totalmente casual y ajeno a la voluntad. Lo que lo ata a uno es la memoria, y ésta se construye, igual, de lo vivido, ya sea en Medellín, Manizales o Kabul. Por eso a mí el tema del patriotismo me sabe como a nada.
Segundo, creo que el tema de la imagen sí mueve otros factores como la economía, la inversión o el turismo. De hecho, en este momento hay un proyecto sobre Medellín que anda buscando financiación, se llama "Las cuatro estaciones de la primavera", y la premisa sobre la que están parados es la de la imagen. El director explica que películas como Slumdog Millionaire desbordaron la atención sobre Bombay; igual que Amelie para ese quartier en particular de París. Por no hablar de todo lo que el cine de Hollywood ha hecho por ciudades como Las Vegas o Nueva York (donde uno más que en una ciudad, se siente en una locación). Entonces sí, la imagen atrae plata.
Tercero, estoy de acuerdo con Martín, creo que esas telenovelas deberían salir de la televisión por falta de audiencia, pero no por la imagen o la supuesta realidad que reflejan, sino por mal hechas, mal escritas y mal actuadas. Pero mientras la gente siga hipnotizada todas las noches frente al televisor, así se sea para despotricar al día siguiente de lo que vieron, el rating va a seguir dando las órdenes. Hay que cambiar de canal, o ponerse a leer un libro, o jugar parqués, yo qué sé. (Aunque me parece Martín que por ahí sí está escrito en alguna parte que los objetivos de la televisión son de información, formación y recreación, si no estoy mal... lo que no creo que diga es que cada uno de sus productos debe cumplir con los tres al tiempo).

Y cuarto y último, parece que en facebook hicieran un concurso diario para ver quién abre el grupo más estúpido. Yo no he visto los que mencionás maggie, pero, ¿a quién se le ocurriría boicotear la compra de productos que pautan en horario triple A? o sea que igual habría que verse toda la telenovela para saber qué productos no puede volver a comprar... ¡por favor!

Yo sé que también me quedó larguito (ote), pero ya dijo Martín que el tema da mucha tela para cortar (a mí me faltaron fue las tijeras).

Martín Franco dijo...

“Todo ser humano necesita una patria, pero no tal como la entienden algunos patrioteros primitivos, ni tampoco una religión, incluso anticipo de una patria ultraterrena. No, una patria en la que el suelo, el trabajo, los amigos, las diversiones, y el propio espacio espiritual confluyan en un todo natural y organizado, en una especie de cosmos personal. La mejor definición de patria es: biblioteca”.

Elías Canetti
Auto de Fe