Precious

“A veces quisiera estar muerta”, dice Clarice Precious Jones, una adolescente negra y obesa atrapada en una realidad terrible: violada por su padrastro, madre de una hija con síndrome de Down, analfabeta, embarazada y obligada a vivir con una mamá que no deja de recordarle lo mucho que se arrepiente de no haberla abortado.

Precious, la cinta del director Lee Daniels, no es ninguna metáfora sobre la vida ni mucho menos deja una esperanza para seguir adelante: es, por el contrario, un drama durísimo y descarnado que nos obliga a quedarnos pegado a la silla varios minutos después de que empiezan a correr los créditos y nos deja durante mucho rato la imagen de su protagonista en la cabeza. Y todo porque sabemos que, mientras regresamos a nuestra cómoda realidad, el mundo está lleno de Precious que no tienen ni siquiera un presente (y así ni hablar de un posible futuro).

No sé si venga al caso, pero Precious me reforzó una idea que he venido pensando y que –por supuesto– no es ningún descubrimiento: el mundo no es para los débiles. Siempre nos llenan la cabeza con ese cuento de que debemos ser los mejores, sobresalir, vencer, triunfar; cada minuto es valioso para alcanzar la cima, así no sepamos muy bien por qué ni mucho menos qué objeto tiene. Pero hay vidas, tantas vidas, que están perdidas de antemano; gente que se entrega en el camino o gente que nace rendida porque sencillamente su realidad no le deja oportunidades. Clarice es una de ellas.

Precious es una película para joderse. Una cinta para quedarse pensando en el sentido que tienen las cosas (si es que lo hay) y para salir del cine estremecido, fregado, noqueado. Destacables, además, las apariciones de Mariah Carey y Lenny Kravitz en papeles que nos hacen olvidar por un momento sus realidades de estrellas de la música. En últimas, son actores secundarios: la que queda rondando, seguro por muchos días, es la imagen obesa y desoladora de Clarice Precious Jones.

8 comentarios:

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Hola,
Hacía tiempo que no pasaba por tu blog,
Hace poco vi Precious, ya tengo una minicrítica hecha, y la verdad es que no me afectó de igual forma.

Hubo algo que rechacé de la peli, quizás tanto dramatismo... Pero sí que me dio como una sonrisa a la esperanza.

Una cruda realidad pero con cierta esperanza. La actitud de precious, la actitud de los que la ayudan, me quedé con eso sobre todo. Me dejó el sabor, la impresión que uno debe salir adelante. A pesar de todo.

Un saludo, y un placer visitarte de nuevo,
Juanma

yacasinosoynadie dijo...

tengo que entrarle... donde la viste Martin?

ángela cuartas dijo...

Me tocó esta entrada tuya. Seguro porque tiene que ver con lo que hago ahora y no quiero creer eso que decís, que el mundo no es para los débiles. No lo es, claro, lo que pasa es que a veces el más débil termina siendo capaz de fortalecerse y de salir del círculo de púas. Es muy difícil, claro, pero pasa. Y depende también de la actitud de los fuertes, de que salgan también por un ratico de su círculo ególatra que hasta se hincha viendo la miseria de los otros. Ese tipo de muestras, como la película que reseñás, sirven es para que la gente haga, no tanto para que se quede quieta en la sabia corroboración de que todo es una mierda. Así lo veo yo.

PD. Me gusta la nueva imagen de tu blog, pero le cambiaría el color blanco al título y subtitulo porque no se alcanzan a leer bien.

Martín Franco dijo...

Claro, Ángela, quizás la cosa no se entendió bien: el mundo no es para los débiles, y en mi opinión es terrible que así sea. Me parece absurda esa loca carrera por ser los primeros, los mejores, los que más ganan. Y eso es lo que anhela la mayoría. En todo caso, me sigue pareciendo que Precious no busca dejar (y tampoco deja) ese mensaje de seguir adelante; por el contrario, como decía, es un drama tremendo que lo deja a uno incómodo. Pero es una gran película; vale muchísimo la pena. Ah: yo también quiero cambiar el título del blog y ponerlo negro, pero no he podido lograrlo. Si alguien sabe hacerlo, le agradezco que me indique.

Juanito Efectivo dijo...

Muy bacanas sus consideraciones.

Hay un señor al que le compro casi siempre la lotería porque me parece un presagio inverso de buena suerte, a tal punto ridículo, que uno no puede más que pensar que este señor parece querer vencer con esa connotación victoriosa del billete de lotería, toda la desgracia de no tener un ojo, de no tener nariz, de no tener piernas, y de estar ahí sentado en una silla de ruedas, hablando con esa voz seca, ofreciendo los billetes.

Para colmo, el señor usa siempre un sombrero. Se ve como una aguapanela con crema chantilly. Ese sombrero tan bien llevado, tan limpio le da un toque siniestro de dignidad en medio de la monstruosidad...

Uno se pregunta cómo se verá el mundo desde los ojos de un monstruo como ese...

Y no es que me conmuevan los débiles, pero este débil tiene sus agregados (o mejor sus mutilaciones).

Muy buena entrada.

yacasinosoynadie dijo...

le entré en estos días... es buena, dura... pero un par de cosas me recordaron mucho a Amelie: cuando las fotos le hablan, cuando se ve ella misma dentro de la película y la música en el hospital... era tan sercana a Amelie que rayaba en el plagio, no sé... eso me sacó de la peli...

Martín Franco dijo...

Qué raro,Yacasi: a mí también me llamaron mucho la atención esos recursos, pero jamás pensé en Amelie. Me gustaron, sobre todo, porque es la única forma que tiene Precious de escapar de su cochina realidad: la imaginación. Saludos.

María dijo...

Me debo esta peli. Gracias por el aporte.
Saludos