Un pañuelo

Acompañé a un amigo a entrevistar al escritor mexicano Yuri Herrera. Hace algunos meses devoré su primera novela, Trabajos del reino, una tarde de sábado con apenas un par de paradas para ir al baño. Yuri presentó el martes su segunda obra, Señales que precederán al fin del mundo, que publica también con Periférica, una editorial de libritos muy bien cuidados, pequeños y bonitos. No alcancé a leerla porque la invitación fue casi sobre el tiempo, pero en todo caso nos fuimos.

Yuri se está quedando en la nueva sede de la editorial, la quinta planta de un edificio de ladrillos, ni muy viejo ni muy moderno, como suelen ser muchas de las construcciones que hay en Madrid. Llegamos como a las cuatro y nos recibió una mujer joven, de ojos azules; al lado de la puerta estaba Herrera. Llevaba una camiseta blanca, jeans, zapatos cafés y unas gafas de marco grueso; con maneras amables y hablar pausado nos hizo pasar a una habitación que sólo tenía un sofá rojo.

Hablamos más de una hora. La entrevista con lo que dijo la colgará en los próximos días mi amigo en La sala de interrogatorios, un blog por el que los invito a pasar. Preguntas formales aparte, Herrera me dejó la impresión de ser un tipo sencillo, cordial, que a pesar del éxito no se come el cuento del escritor vedette. Más que una entrevista fue una charla muy sabrosa en la que habló de su obra, de escribir y de los escritores de su generación, si es que tal cosa existe. Por desgracia, cuando andábamos de lo más contentos charlando nos interrumpieron para decirnos que debían irse a otra entrevista en radio.

Cuando le dije que era colombiano me contó que su novia es paisa y que él, sin dudarlo, se iría a vivir al país. Al salir nos regaló un par de ejemplares de El perro, una revista que edita. Cuando íbamos en el metro le dije a mi amigo que conocía una de las que escribía porque era de la universidad y fue cuando él cayó en cuenta:

―Ésa es su novia, güey.

Qué pequeño es el mundo, caramba.

8 comentarios:

Catalina Arango Correa dijo...

Querido Martín, en efecto, el mundo es un pañuelo. Sobre todo cuando se trata de bogotanos natos o por adopción, como tú y yo. Cuando Yuri me dijo que había conocido a un colombiano que me conocía y que había estudiado conmigo y había hecho una nota sobre mi revista, de inmediato dije: ¡Martín Franco! Y, por supuesto, agregué ya con acento mexicano, después de un año aquí, ¿Qué hace este güey en Madrid? ¿Qué estás haciendo allá, querido? ¿Y desde cuándo andas por allá? ¡Qué gusto saber de ti! Te mando un abrazote y mucha suerte en las Europas.

Martín Franco dijo...

Pues si, estimada Catalina: a mí también se me hizo rarísimo. Increíble. Estuvo muy sabrosa la charla con Yuri; su novela de Trabajos del reino me gustó un montón. En Madrid llevo casi un año haciendo un máster en periodismo que me salió gracias a una beca de la Fundación Carolina. Desde junio hago prácticas en la agencia EFE pero ya pronto regreso a la realidad después de este grato lapso. ¿Y tú? ¿En qué andas? Un abrazo.

Esteban Dublín dijo...

Diminuto, diría yo, querido Martín.

Catalina Arango Correa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Catalina Arango Correa dijo...

Querido Martín, pues qué maravilla que lleves allá un año y por cuenta de la Fundación Carolina. Esas becas con la hostia. Yo también me saqué una de esas una vez, pero por dos meses, y fue maravillosa.
Yo llevo un año y medio en México, haciendo una maestría en Literatura, que dura dos años, gracias a una beca también, ésta del gobierno de México. No tan generosa como la Carolina, pero beca al fin y al cabo y estoy dedicada a estudiar de tiempo completo. Buenísimo.
A Yuri lo conocí en Bogotá hace un año y medio, y luego nos reencontramos acá. Hace cuatro meses vivimos juntos y estoy feliz.
Espero que disfrutes su segunda novela tanto como la primera. Es excelente también.
¡Te mando un beso muy grande! Mucha suerte y ojalá nos veamos en Colombia a mediados del próximo año, cuando vaya con Yuri de visita.

yacasinosoynadie dijo...

el mundo es un "chiquito"

malvisto dijo...

Esto del pañuelo: además va con el lo del ¨perro¨ que se persigue la cola.

Sinar Alvarado dijo...

no aguanto las ganas de meter la cuchara: yo conozco a cata y a martín, y a ambos los conocí gracias a camilo jiménez quien, si no estoy mal, reseñó una novela de yuri en su blog. a yuri todavía no lo conozco, pero supongo que es cuestión de tiempo, después de tantos conocidos.

abrazos para todos, sinar.