Fragmento

"Dejada la Arriflex en la seguridad de mi casa (escondida entre la ropa vieja de un closet, de suerte que se roben primero el televisor), sin un café, sin más retardos, nos vamos a Santa Anita. Corre el viejo carro por la vieja carretera de Envigado y va en el tramo de El Poblado, por donde bajaba el abuelo hecho una bala con el motor apagado para ahorrar gasolina, sin meter frenos por no gastarlos y sin las gafas porque se le olvidaron: a la buena voluntad de la fuerza de gravedad. Ya pasamos El Poblado y pasamos la finca Oviedo y la Gruta de la Virgen y El Carmelo, y vamos a Otraparte, lo del maestro González, que en paz descanse... Pero no te quiero repetir, Bruja, el camino que de sobra conocés porque tantas veces te lo he contado. Quiero llegar. Ya.

Abrieron la portada y tomamos el sendero de cascajo. ¡Santa Anita! El nombre se queda atrás en una losa de mármol cuarteada, con una fecha cuarteada, rajada para la eternidad. ¡Santa Anita! Sin el abuelo... Pero están la abuela y Elenita esperándome en el comedor delantero. Y la Virgen de la Merced en su Nicho, los geranios, las azaleas, las vetustas paredes que ya no alcanzo a distinguir porque me las anega el llanto. "Abuela, fue una equivocación haberme ido, pero vuelvo para quedarme". Los ojos empañados en lágrimas que no puedo contener, corro hacia ella a abrazarla, a besarla. No tiene caso decir más. Por mi soberana voluntad voy a perpetuar el instante, a detener el tiempo, a quedarme así a su lado cuanto quiera, abrazándola, besándola, apoyando mi cabeza sobre su corazón humilde de paloma para acabar, sin que corra el día, sin que siga el libro, sin que caiga la tarde, en el sosiego adorado de la dicha, con un final feliz".

Fernando Vallejo
Los caminos a Roma

2 comentarios:

Samuel Andrés Arias dijo...

Por textos como ese yo también le daría un Doctorado Honoris Causa. No me gusta tanto el personaje que hace en cada performance, en cada presentación suya, pero lo que escribe, muchas veces es magistral.

Martín Franco dijo...

A mí tampoco, Samuel. De hecho, propongo que no le hagan más entrevistas: reciclen las que ya tienen porque siempre dice lo mismo. Para mí el Vallejo escritor es un grande; el otro, el que blasfema en los medios, me da pereza.