La tele-basura

Quienes creen que la televisión en Colombia es una basura seguro no han tenido que soportar durante más de un mes la gloriosa programación española. Yo allá me divertía, lo confieso; los jueves en la noche, cuando aparecía en mi pantalla el gran Jorge Duque Linares, solía desternillarme de risa con sus consejos para la vida. Pero servían: al final me hacían mejor persona. En las noches picaba un poco de telenovelas aquí y allí y me hacía gracia la poca vergüenza del gordito de Sweet. Era un mal televidente y lo sabía.

Acá la cosa es a otro precio. Hace algunos meses escribí que la prensa del corazón era digna, como cualquier otra. ¡Qué bruto! Aún no había visto suficientes programas de ese estilo en la tele. Pero ahora, luego de nueve meses de ocasionales noches de ocio frente a la cajita, puedo decir que España tiene mucho que enseñarnos en lo que se refiere a este estilo de periodismo: viéndolos debemos aprender –por nuestro propio bien– lo que nunca debemos hacer en Colombia.

La prensa del corazón aquí no tiene vergüenza; los presentadores, menos. Es patético: en uno de los programas estrella –Vaya par–, una cuchi-barbie y un cincuentón afeminado se dedican a discutir durante horas sobre la vida de los famosos. Y aquí los famosos, ahora que lo empiezo a entender, son los miembros de la realeza y los toreros.

Pero es que no he sido bastante claro, disculpen. No es que sencillamente “se dediquen a discutir”; es que mandan a sus reporteros a hacer guardia día y noche en las casas de sus presas, a atacarlos con una lluvia de micrófonos cuando los ven salir, a inventar y especular sobre el futuro de sus relaciones, a insultarse, agredirse, pelearse, gritar, llorar y hacer lo que sea necesario por tener rating. Lo mejor de todo –o lo peor– es ver cómo asumen el papel: todos se sientan en su estudio y tratan sus temas con la misma seriedad que si estuvieran entrevistando a Obama o analizando las medidas contra la crisis.

Por fortuna, hay un salvavidas: se llama “Sé lo que hicisteis” y lo pasan todos los días por La sexta. La dinámica es sencilla: coger estos programas del corazón y burlarse de ellos con un humor inteligente, satirizándolos y haciéndoles ver el daño que le hacen al periodismo. ¿Periodismo, digo? Ya ven cómo termina afectando el exceso de estos programas…

8 comentarios:

Daniel Ávila dijo...

A mí me pasó lo mismo en Argentina. Los programas de la tarde, de la tarde es de 11:00 a.m. a 6:00 p.m., son una oda a la superficialidad farandulera. Y no es uno, sino cuatro o cinco programas que se pelean el rating entre culos (literalmente el que más muestra es el que más vende) y chismes.

Allá dije: "En Colombia, la televisión es el paraíso"

Martín Franco dijo...

Mi amigo A. Andreo, lector silencioso, me hace caer en cuenta de dos cosas: la primera es que sí hay más acoso a personajes que se prestan para este juego mediático que a la misma realeza (excepto cuando están en Mallorca, de vacaciones); y la segunda -y más importante- es que viendo "Sé lo que hicisteis" termina uno, en útimas, tragándose igual todos esos programas del corazón. Qué cosa tan verraca.

Terapia de piso dijo...

Y vaya que es fácil ser famoso en España: sales con una famosa y ya te vuelves una celebridad. Y después también le siguen la pista al ex del famoso que se vuelve famoso y que vuelve famosa a la don nadie con quien sale luego.

Es sencillo.

Saludos, Martín.

José Roberto Coppola

Martín Franco dijo...

Eso es cierto, José Roberto. Ahora uno de los más "famosos" es el cantante venezolano Carlos Baute, que se disparó por hacer un dúo con Marta Sánchez (yo juraba que después de "Desesperada" había pasado al olvido, pero no) y aparece hasta en las campañas de verano del Corte Inglés. Por supuesto, ya los programas le sacaron un supuesto hijo. Es que los latinos somos de sangre caliente...

maggie mae dijo...

creo que es el mismo programa que ve mi mamá, no sé por qué pero le fascina ver como despedazan a un famoso (que yo ni siquiera sé quien es) y cómose defiende el pobre ante cuatro o cinco "periodistas" que le gritan que mintió, que si se la comió, que el hijo si es suyo, que su novia es una zorra y todo España lo sabe menos el y cosas por el estilo. A mi me impresiona como dejan que esas cosas pasen, en la ley debe haber algún derecho a la intimidad, ¿no?

Martín Franco dijo...

No sé cómo será lo de la ley acá, Maggie, pero sí: "debería". Lo chistoso es que el otro día salía una de estas perseguidas en la tele diciendo -con toda razón- que no podía entender por qué era noticia que ella fuera al dentista, o al gimnasio, o al ginecólogo, o al....

Mónica Palacios dijo...

Que bueno que te retractaste de tu afirmación sobre el periodismo de farándula. Es que a mí también me tocó, por recorte de personal en el periódico en que trabajaba, cubrir música y televisión (yo era, antes del tijeretazo, solo de literatura y cine), y tuve que entrevistar a Darío Gómez, el Checo Acosta, Gally Galiano, Moisés Angulo, Iván el de sus bam bam, los Tri-o, etecé, etecé, el único chévere fue Manu Chao y el muy cabrón resultó monosilábico.
Cuando a uno le toca, trata de hacer dignamente su trabajo; sí, pero no me digás que escogerías especializarte en farándula o corazón como primera opción, ¿no?
Yo no conozco "Sé lo que hicisteis" (acá tengo Televisión española, Telemadrid, Telegalicia, Telecataluña, que sé yo cuantas telealgoespañol, pero nunca los veo porque me parecen fatales), y no sé si tal vez se parece a un programa de E! que se llama The Soup, lo presenta un tipo que se llama Joel McHales (hace unos años lo presentaba Greg Kinner y ahí se hizo famoso, antes de Mejor, imposible), es un programa de humor en el que se burlan de todos los otros shows, especialmente reality, incluso de algunos del mismo E! Yo acá tengo el canal francés y no lo pasan, pero cuando voy a Medellín soy fiel televidente.

Y antes de irme, un datico más. Ese interés tan loco de los españoles por la vida de los famosos, los de primera mano y los de segunda que mencionó José Roberto, creo que no se acaba en la televisión. Por acá dejó una amiga madrileña un libro que se llama Chulas y famosas, de un tipo que se llama Terenci Moix; a mí me da hasta susto abrirlo, pero leí en la contraportada el contenido y creo que se parecería mucho a cualquiera de los programas que describís.

Martín Franco dijo...

Claro, Mónica: por fortuna, echarse para atrás es uno de nuestros derechos fundamentales. A mí también me tocó cubrir esa fuente pero de eso sí que no me arrepiento. En últimas uno aprende de todo.