Málaga

El paisaje es siempre el mismo: los árboles de olivos, tan pequeños, con sus hojas secas y los troncos alargados. La tierra es árida. Siete horas de bus hacia el sur de Madrid está Málaga. Andalucía, tierra de flamenco.

El casco histórico se parece al resto. Todos son similares: iglesias barrocas, pasajes peatonales y edificios viejos. La avenida principal es una alameda larga por la que se puede caminar bajo la sombra. Luego se prolonga, atraviesa un parque y sigue, sigue, sigue hasta que termina en la playa.

Hace calor y a veces huele mal. Las mujeres tienen la piel morena, tostada por el sol. Llevan los vestidos cortos.

Málaga es cálida. Me gusta caminar por el centro. Ayer encontré una librería grande a donde he vuelto un par de veces, pero ahora no tengo dinero para antojarme. Esta mañana abandoné la residencia donde me había estado quedando y fui con las maletas a mi nueva casa, un apartamento grande y con terraza que compartiré con tres españolas. La habitación es pequeña.

Por ahora me adapto. Aún no conozco a nadie pero supongo que es cuestión de tiempo. Hace dos días caminé por la playa y me quedé un rato viendo los turistas. Luego me tomé una cerveza y regresé por la Alameda. Es bueno volver a comenzar.

2 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Foticos, Martín, foticos.

Martín Franco dijo...

Con tanta corredera no me ha quedado tiempo, estimado Esteban. Pero quedan pendientes.