El Che y un mundo mejor

Hace unos días nos mostraron un documental sobre la historia de la fotografía. Además de Cartier Bresson, Robert Kapa y demás nombres ilustres, había una entrevista con Alberto Korda, el cubano que logró la mítica imagen del ‘Che’ Guevara con la mirada amenazante al horizonte, la barba rala y la boina de la estrella. Una foto que desde entonces le ha dado la vuelta al mundo y que quizás –aunque no estoy muy seguro–, sea la “más importante de la historia de la fotografía”, como lo dijo el propio Korda sin ninguna falsa modestia.

En su momento, todos esos sueños de liberación se colaron en las fantasías de muchos y los hicieron creer que era posible un mundo distinto y mejor; no está mal, claro, porque ya se sabe lo que pasó en Cuba con la revolución de la que el propio Che fue protagonista esencial. Pero desde entonces mucha agua ha corrido y la Cuba de hoy no es precisamente un modelo económico ni político. Por desgracia, a pesar de la inmensa popularidad que sigue teniendo la figura del Comandante, muchos todavía piensan que el comunismo es posible. Y no. Esta crónica sobre Corea del Norte nos puede dar una idea de lo sabroso que es vivir en un régimen así. No me malinterpreten: tampoco digo que el capitalismo sea la mejor opción, pero al menos tiene más ventajas que una teoría tan bonita en el papel.

El caso es que ayer estuvimos en un bar cubano donde, cómo no, había figuras del Che por todas partes: la mítica imagen que les describo, botones de la revolución y hasta fotografías de Benicio del Toro con el elenco de la larga saga que acaba de hacer en cine sobre el señor Guevara. Cuando las botellas de cerveza se fueron quedando vacías y habíamos bailado una que otra salsa, pusieron la canción del ‘Comandante’ que todos cantaron a grito herido. Al final, cuando parecíamos flotar en ese ambiente de hermandad que supongo produce el comunismo (todos somos iguales; tú no eres más que yo ni menos que nadie), se nos acercó el dueño a decirnos que debíamos irnos. Y así, sin más, no echó con la única justificación de que el bar era suyo.

Supongo que esas cosas se aprenden de generación en generación y la figura de Fidel sigue estando presente en la mente de los cubanos. Lo mismo que la del Che. Y aunque tuvimos que salir del bar sin saber por qué, quedé con la sensación de haber vivido en carne propia lo bonito del comunismo: todos somos iguales menos el que manda. Y las razones importan un pito.

15 comentarios:

ángela cuartas dijo...

Increíble esa crónica, qué tristeza. Yo leí por ahí, y no sé si sea verdad, que a los militares cubanos que cachonean las mujeres les ponen a decidir: mujer o patria. Pero lo que cuentan ahí de Corea del Norte es realmente terrible. El militar cubano al menos entra en conflicto, pero por lo que se lee ahí, los norcoreanos han estado tan aislados y tienen el pensamiento tan modelado que ni eso. Lo que a mí siempre me produce curiosidad es saber realmente qué piensan las personas. Es una lástima que allá el turista también esté tan aislado: al tipo le quedaba imposible atisbar medianamente la vida y pensamiento privados de la gente. Le queda a uno una imagen como muy borrosa
(gris) y extremadamente hermética de la situación.

Martín Franco dijo...

Por cierto, en el bar del que hablo vi el mejor graffiti que he leído en baño alguno. Me dejó pensando un montón. Ahí va:

¿Y a quién carajos le interesa lo que uno tenga qué decir?

Terapia de piso dijo...

Lo triste es ver cómo en cuba siguen apoyando el comunismo porque es lo único que conocen. Como dice una periodista amiga: "La ignorancia no es una opinión".

Acá en Venezuela no estamos lejos. Ya este presidente lleva 10 años de mandato.

Un abrazo, Martín.

José Roberto Coppola

ANDRES dijo...

Martín, por ahí dicen que el comunismo llega hasta que aparece el salario y la propiedad privada, esas son las contradicciones de un sistema que es igual o peor de inquisistivo que el capitalismo, además con esa frase de "esto es mio" no hay nada más fácil para describir el capitalismo.

Y de la imagen del Che, pues simplemente se volvió una imagen comercial y medianamete significativa para los mamertos, de resto es solo una bonita foto porque de ideoligía nada.

Un Abrazo

Tim Briceño Torrenegra dijo...

cuando descubrí que Cuba era comunista, una de mis metas era de vivir por lo menos 6 meses en ella y poder palpar lo que era el regimen de fidel, con mis propios ojos.
Ahora q puedo, ya no me dan ganas. creo q todo entrará en un periodo donde toso eso que ha habido en cuba por tan largo tiempo desaparecerá...
Buena Muerte...

yacasinosoynadie dijo...

a la larga si el Che hubiera sabido lo que el mundo terminaría haciendo con esa foto, no solo no se la hubiera dejado tomar sino que por si las moscas hubiera fusilado al fotógrafo... Es tremendo, de los difuntos famosos tal vez el que más se revuelca en su tumba es el pobre Ernesto... hoy hasta los yupies pseudo-socialistas andan con esa emblemática imagen colgada en algún lado.

Bueno y sobre el comunismo prefiero no hablar, es como hablar de Uribe, en cualquiera de los dos casos siempre aparece algún loco dándole lata a uno, acusándolo de guerrillero terrorista o de burgués de mierda, y que pereza...

ápa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Álvaro Peláez dijo...

Pues sí amigo, fuimos víctimas de aquel cubano. Aún intento buscar una explicación de por qué nos echó de su bar... ¿Quizá nos bebimos más cerveza de la que tocaba en nuestra ración? No creo... porque cada vez que pedíamos las botellas de tres en tres al malparido cubano se le aparecía una risita en la cara cuando abría la caja y veía el dinerito que le dábamos... Ay... lo que nos queda por aprender amigo.

Martín Franco dijo...

Ahí sí el comunismo queda en el papel, Álvarito. Parafraseando a un amigo: y después dicen que el hijueputa es uno. José Roberto, qué miedo, de verdad, de Chávez y su tal Revolución Bolivariana. Espero que no la pase usted mal por allá. Andrés, está buenísima la frase sobre el comunismo; más cierta no puede ser. Tim, a mí me dan muchas ganas de conocer y pasear, pero vivir ni de fundas. Y Yacasi... ufff, la foto ¿hay alguna más trillada y gastada?

Lucaz dijo...

Tengo entendido que la famosa fotico fue tomada justo en el momento en el que -en un acto público- el orador anunciaba la muerte de alguno de los compañeros de Guevara en la Sierra. Por eso me parece que el gesto es más de terror que de amenaza. A propósito la izquierda hoy en día está en manos de chiflados: el orate de Corea del Norte -ya está viejo- pero hasta hace pocos años se creia...adivinen...¡Elvis Presley!, las fotos lo confirman. Y Chavez está tan chiflado con ser y no haber sido beisbolista de las grandes ligas que ni siquiera habla de eso...ah y todos se pintan el pelo osea se piensan adolescentes, esa es la "izquierda" actual.

CarolinaVK dijo...

Ahí les dejo una reseña de un libro sobre el Che o mejor sobre su imagen. Es increíble, hasta helados han promocionado.

dora arias dijo...

es cierto José, en venezuela siguen las ideas comunistas del che, es más, le hacen actividades de homenaje y hasta crearon una mision con su nombre

Anónimo dijo...

es cierto José, en venezuela siguen las ideas comunistas del che, es más, le hacen actividades de homenaje y hasta crearon una mision con su nombre

Jorge Sánchez dijo...

Por ahí me vi hace poco en cine la primera película del Che de Steven Soderbergh (la que transcurre en Cuba), y en algún momento me sentí viviendo con esos combatientes en la selva. Tuvo que ser una experiencia tremenda "luchar por algo" y al final vencer.

Ahora al parecer no existe absolutamente nada en el mundo por lo que daríamos nuestra vida. A veces imagino una guerra entre Venezuela y Colombia, y me pregunto si algún joven de cualquiera de los dos países se iría de voluntario a pelear. ¿Dar la vida por Uribe o por Chávez, o por una idea de "patria" tan abstracta que parece inexistente?

Martín Franco dijo...

Tiene razón, Jorge. Yo no lo haría. Muchos tampoco. Puede sonar estúpido, pero ponerse como carne de cañón para secundar los ideales políticos de unos pocos parece hoy una pendejada. Y quízás lo sea. Lo que pasa es que, cuando suceden problemas como el de Colombia y Venezuela, la gente tiende a dejarse llevar por la rabia y generaliza: venezolanos tal cosa; ecuatorianos tal otra. Acá he conocido decenas de venezolanos que son excelentes personas, independientemente de sus ideales políticos o de la patria. Y, al menos a mí, eso me dice algo.