Bájenle

No hay cosa más sabrosa que sentarse a leer el periódico. O bueno: sí la hay, pero en todo caso es una delicia agarrar ese arrume de papeles que, según muchos, está destinado a desaparecer y darle una ojeada por las mañanas. Como me toca mirar El Tiempo, El Espectador y La Patria por Internet, echo mano de lo que hay en España para no pasar tanto tiempo frente a la pantalla: El País –casi siempre– y de cuando en cuando el Público o El Mundo.

Ustedes me van a perdonar, pero he visto a más de uno que compara la prensa colombiana con la de acá de manera despectiva: que el País sí es un periódico, que cómo escriben, que cuánta seriedad, y mil vainas por el estilo. Para ser sincero yo no veo dónde está la tan mentada diferencia; al contrario, si hasta parecidos son: las mismas intrigas políticas, el amarillismo, los columnistas pontificando, el afán por la chiva. La cosa no cambia mucho.

Miento: la cosa sí que cambia, sobre todo de la mitad del periódico para allá. Si en Colombia critican las páginas de cultura por simplonas, acá habría que achacarles un exceso de (¿cómo decirlo?) profundidad. Tíldenme de frívolo, pero leer los artículos de esta sección resulta a veces agobiante y soporífero: una escritura complicada, barroca, llena de adjetivos y torcida como una vieja carretera despavimentada.

Les pongo un ejemplo, para que no digan que es prejuicio. Escribe Carlos Boyero, crítico de cine de El País, refiriéndose a la película más reciente de Almodóvar: “(…) que la pasión que despertaba su cine entre la vanguardia obedecía a esa cosa tan provisional y epidérmica llamada moda, que sus hilarantes chapuzas fílmicas retratando a una fauna estratégicamente pintoresca”… Paro aquí. ¿Hilarantes chapuzas fílmicas? No fegués, colega: es un periódico, no un ensayo.

En fin: échenle una miradita y de paso lean las crónicas deportivas, que tienen una alta dosis de poesía, metáfora y símil. Este domingo escribe José Samano una sobre la aplastante victoria del Barcelona ante el Madrid y nos deja, de paso, algunas perlas: “frente al juego de sacamuelas y tono épico de los madrilistas, el barça resultó sinfónico”; “enfrente, Xavi, padre junto a Guardiola de la admirable y productiva genética azulgrana, manejó el encuentro con su toque homérico”.

No digo que una prensa sea mejor que otra; digo, nomás, que conviene bajar del pedestal a los periódicos de acá: después de todo el camino que recorren con los de allá es parecidísimo. ¿Y las revistas? Ahí sí, modestia aparte, estamos en otro nivel. Pero ésa es otra historia que, si les parece, mejor comentamos luego.

11 comentarios:

Ivan Andrade dijo...

Varias veces he escuchado alabanzas para El País entre profesores y conocidos. Pero si hay la tal distancia, seguro que ahora se van a acercar y parecerse más: al fin y al cabo españoles compraron El Tiempo, jajajaja.

Saludos.

Esteban Dublín dijo...

Jajajajaajaj. Buenísimo lo de la nota del Barza.

Creo, Martín, que lo que pasa con los periodistas de allá y de acá es que muchas veces quieren sacar el escritor que tienen guardado. Y eso, a la larga, no está mal. Sólo que olvidan para el medio que están escribiendo.

Martín Franco dijo...

Iván: al Tiempo lo compró fue Planeta, no Prisa (que es la de El País); tampoco creo que se aplique mucho esa generalización de que ahora se parecerán porque son españoles. Pero hay que ver. Esteban, eso es verdad: que escriban enredado si quieren, pero que se fijen bien dónde.

Terapia de piso dijo...

Perodismo literario se llama eso.

José Roberto Coppola

Extranjera dijo...

Estoy de acuerdo. Uno tiende a agrandar los periodicos de afuera, los de espana. O en mi caso los de aqui y termina dandose cuenta que en muchos casos hay mas semejanzas que diferencias. Me encantara q escribieras sobre las revistas, y si, uds los colombianos le llevan una morena a los espanoles en ese tema. Abrazos

Esteban Dublín dijo...

¿Periodismo literario? Quisiera que el señor Coppola me explicara en qué consiste ese movimiento.

Mónica Palacios dijo...

Mirá, no me las voy a dar de conocedora de El País porque la verdad es que solo lo leo cuando viajo por Iberia, que te lo regalan, pero la verdad es que me gusta mucho, especialmente porque tiene mucho para leerle, esto porque tienen una visión de la noticia mucho más amplia que nuestros periódicos. Yo siempre me salto la sección de política española y jamás leo, en ningún medio, la sección de deportes (muy de vez en cuando resultados de tenis o de F1, no más) y aun así El País cubre información, diría yo, de todo el mundo. Eso no lo encontrás en El Tiempo ni en El Espectador. Sabemos que las secciones internacionales son de una página, máximo dos, con las noticias tal cual las envían las agencias y que no hay periodistas realmente preparados para cubrir esta información, para no hablar de corresponsales.
Yo no soy de las que entronizo El País ante todo, pero sí he tenido muy buena experiencia con este medio (de El País Semanal sí soy lectora frecuente, pero como dijiste, ese es otro tema). Los ejemplos que ponés están miedosos, pero por suerte, yo no me he topado hasta ahora con ninguno así (probablemente tenga que viajar más con Iberia, para poder leer más).

Y Esteban, en cualquier libro de periodismo están las definiciones de los géneros. El literario es uno de las más bonitos y a la vez difíciles; dudo, eso sí, que los ejemplos que pone Martín se ajusten al género. Creo también que es válido que todo periodista saque al escritor que tiene adentro, lo malo es que sea mal escritor. Uno de los mejores ejemplos de periodismo literario son las crónicas que escribía García Márquez cuando trabajaba en El Espectador.

Martín Franco dijo...

Mónica: tienes razón en varias cosas. Por ejemplo, eso de la sección internacional es verdad: acá el cubrimiento es muy completo, con corresponsales en cada lugar mandando crónicas largas y sustanciosas que allá, como dices, no se ven. La parte política también me aburre profundamente, sobre todo por lo marcado que está acá el partidismo: El País contra el PP y el Mundo contra el PSOE. ¡Y agárrense a pelear! La sección de cultura... uf, ¿qué decir? Ejemplos como el que pongo ahí hay muchos pero también hay cosas muy buenas, no se trata de generalizar. Igual el lenguaje sí es un tanto más rebuscao y eso a veces aburre. El País semanal es muy bacano, pero dejémoslo para más adelantico...

Carolina Andújar Córdoba dijo...

!Ay, Martín, está regio este artículo! ¡Jajajajaja! Te levantaste las mejores citas, ¡qué periódico tan lírico!

Carolina Andújar Córdoba dijo...

ps: en serio te quedó muy chistoso, me reí duro y todo.

Andres dijo...

Si la crítica de cine en El Tiempo la hicieran Fernando Londoño Hoyos o Carlos Antonio Vélez, les quedaría igualitica a lo que escribe Carlos Boyero en El País. El mismo estilo afectado, más barroco que volverlo a decir.

¿No será que Boyero es un seudónimo de un manizaleño que rebuscándosela en tierras europeas, dio con el puesto de crítico de cine? Después de leer varios artículos firmados por Boyero, quedé con la misma sensación que después de leer a Fernando Londoño Hoyos. Las mismas figuras retorcidas, los aires pretensiosos que infectan todo el escrito, en fin, pensaría uno que el man le hace un favor a Almodóvar o a Coppola o al afortunado director que tenga el honor de ver sus obras reseñadas en la sección de cine de El País. Cual Palma de Oro, cual Oscar, lo máximo a lo que puede aspirar cualquier realizador serio es a recibir la bendición de Boyero.

Con el resto de lo que escribe Martín no estoy de acuerdo para nada, El País podrá tener muchas cosas para criticar, pero El Tiempo es muy muy malo, ni punto de comparación, se lo cambio a ojo cerrado hasta por el ABC o La Razón . De La Patria no digo nada, yo antes le encontraba mil defectos al periódico, pero la verdad, hacen lo que pueden (lo que pasa es que lo que pueden es muy poquito)