La prensa rosa

Siempre me ha molestado la displicencia con que los propios periodistas ven la prensa rosa. Casi todos la miran por encima del hombro, como si untarse de ella o llegar ahí fuera rebajarse de estrato. Un redactor que cubre política y se codea con la crema y nata del país puede sentirse muy importante, pero en el fondo no deja de ser un idiota útil de los que manejan el poder. A los que están en cultura les pasa casi lo mismo: luego de estar escribiendo sobre ópera o sesudas exposiciones de pintura, rebajarse a hacer un perfil sobre, digamos, el hijo futbolista de Pachito Santos se considera un horror. Algo indigno.

Lo curioso de este fenómeno editorial es que, si bien por un lado los periodistas le hacen el quite, por el otro la demanda no da tregua. En España las revistas del corazón son las que más billete facturan; lo mismo pasa en Colombia, donde según el EGM TV y Novelas es la más leída y CARAS está en el cuarto lugar. Curiosa paradoja: los periodistas no quieren escribir las revistas más compradas.

No defiendo la prensa rosa porque me parece que en ocasiones sobrepasa los límites de lo que debería ser, en teoría, la vida privada de los personajes públicos. La pregunta es, entonces, ¿hasta dónde debe llegar? ¿Hasta donde el público diga? El problema es que los lectores son una masa amorfa sin escrúpulos que, como se sabe, piden y piden más. La única explicación que encuentro para la proliferación de los paparazzi y las revistas sobre los famosos, es que a la gente le encanta darse cuenta (como si no lo supiera) que las estrellas de la tele o el cine son personas como ellos. “Ah, mira: Britney Spears también se emborracha”. Y luego hacen todo un escándalo por eso, antes de irse a beber en la tienda de la esquina.

Tuve la oportunidad de trabajar durante casi un año y medio en una de estas revistas y debo decir que, al principio, llegué con el mismo prejuicio. Pensé equivocadamente que escribir sobre los famosos no iba a terminar aportándome un carajo. Y me equivoqué. El periodismo rosa, bien llevado, tiene el mismo rigor que cualquier otro. Lo curioso del asunto es que varios de mis compañeros del máster hicieron la misma cara de disgusto cuando supieron que la clase del pasado viernes fue sobre este tipo de periodismo. Algunos ni siquiera fueron.

Ya veremos cuando el trabajo que les salga sea en una de esas revistas...

17 comentarios:

Apelaez dijo...

A mi esas revistas me parecen una chimba. En una peluquería, la sala de espera o en un café son siempre mi primera elección y la serie esta con Monica la de friends me parece bacana. Sin embargo, la verdad rara vez las leo más allá de los pies de foto o la reseña de "el look de..", lo que jalá son las foticos

Esteban Dublín dijo...

Yo me declaro fanático empedernido de la prensa rosa. No me pierdo un chisme de Lindsay Lohan ni de Britney Spears, y sí me interesa con quién salen Carolina Cruz y la niña Hilton.

Samuel Andrés Arias dijo...

¿Acaso hay algo mejor para un domingo bien lluvioso y perezoso que estar echado en la cama viendo the 101 most... cualquier cosa en E!?

Esteban Dublín dijo...

Jajajaja, nada mejor Samuel. Sólo comparable con los especiales vacíos y divertidísimos del VH1

Martín Franco dijo...

Uy, Esteban,cómo me hace de falta VH1. Pero ojo: los documentales no son vacíos. Seven ages of rock fue grandísimo...

Terapia de piso dijo...

Es tan inaceptable cuando un periodista subestima a otro por trabajar la fuente de farándula como lo es cuando esas revistan "montan" una noticia.

José Roberto Coppola

Esteban Dublín dijo...

No, no esos, Martín. Sino los especiales de la maravillosa y lujosa vida de..., o Los escándalos más famosos de...

Todos esos programas donde los panelistas se ensañan con los famosos son un deleite para mí.

martín gómez dijo...

Yo también soy fan de esas revistas. Mi mayor experiencia farandulera fue un almuerzo en la casa de un amigo muy cercano en el que estuve charlando toda la tarde con Poncho Rentería, que iba vestido con pantalón lila, foulard de colorinches primaverales, sombrero y gafas oscuras.

"The E! True Hollywood Story" es de lo bueno que hay. Una de las escenas más fuertes que he visto en la tele es en el capítulo sobre River Phoenix cuando ponen la grabación de su hermano Joaquin llamando al 911 para pedir ayuda. Y bueno, el capítulo sobre los Douglas es una elegancia...

Esteban Dublín dijo...

Te interesa seguro: http://casadeloscuentos.blogspot.com/2009/03/mario-vargas-llosa-cuento-el-abuelo.html

Martín Franco dijo...

Gracias, amigo. Paso a leerlo.

Tim Briceño Torrenegra dijo...

Las revistas que compro numero a numero son la Soho y la Shock. Pero cada dia de la semana escojo la cafeteria de carulla,olimpica o exito, tower records, libreria nacional, para poder asi sea ojear el lunes semana, el martes don juan, el miercoles tv y novelas o cosmopolitan y asi cualquier revista que aunque uno no lo crea aporta a estar enterado de lo que sucede a nuestro alrededor a si nos parezca una nimiedad.

yacasinosoynadie dijo...

no es por tirar de intelectual ultra conservador, pero a mi ese mundo farandulero me desagrada, no lo soporto... no subestimo a sus periodistas, ni mucho menos, pero no lo soporto, me da mucha pereza...

Carolina Andújar Córdoba dijo...

¡Q'hubo Martín!

A mí me encantaría trabajar en una revista así. Debe ser divertidísimo. Además, se puede escribir bien sin importar el tema. A veces están hasta mejor escritos esos artículos de farándula que los de política, tal vez porque la necesidad de que todo el público los entienda obliga al periodista a ser más claro.

Yo quisiera tener una columna en Cosmopolitan, como están las cosas me he encontrado ejemplares más documentados y mejor redactados que algunas novelas de publicación reciente (al paso que vamos, pronto van a tener la misma longitud). ¿Será cosa de editores?

Buen entrenamiento ese de la prensa rosa. Un abrazo.

Anónimo dijo...

todo es importante, el problema no es el tema, es la persona, es la inteligencia de uno

treme

Lucaz dijo...

Uno no se puede resistir al menos a hojear las "revistas del corazón" mientras hace fila en Carulla o se toma un tinto en Juan Valdez, se encuentran buenos daticos a veces. Aunque -Carolina- algunos amigos me han contado que la gente que nace, estudia, trabaja y vive para los asuntos privados de las "celebridades" dejan mucho que desear como personas y trabajar con ellos se puede convertir en un infierno, ese tema lo trabaja muy divertidamente Andrés Felipe Solano en Sálvame Joe Louis, les recomiendo que la lean, está bastante buena.

Martín Franco dijo...

Uf, yo sí que puedo dar fe de que "trabajar con ellos se puede convertir en un infierno". Pregunten en el mundillo periodístico y sabrán lo que digo...

Extranjera dijo...

Absolutamente de acuerdo. Yo trabaje en farandula y hasta hace poco en una revista dominical de estilo de vida y notaba como algunos periodistas miraban la revista con desprecio, como si no fuera periodismo. En fin solo hay 2 tipos de periodismo, el bueno y el malo. Abrazos