Slumdog Millionaire

Confieso que no me gustan los finales felices. El problema es que cuando una historia está tan bien contada, cuando desde el principio nos agarra tan fuerte, cuando cada uno de sus personajes se vuelve entrañable, entones la cosa cambia. Funciona. Y eso pasa con la nueva película de Danny Boyle, Slumdog Millionaire: ni siquiera el desenlace un tanto rosa nos quita la certeza de que estamos ante una historia buenísima.

El popular programa de concurso ¿Quién quiere ser millonario? –que en Colombia se sigue viendo por temporadas– es el punto de partida para contar la azarosa vida de Jamal, un humilde joven de la India que trabaja sirviéndole té a los operarios telefónicos. Cada pregunta nos revelará aspectos desconocidos de un pasado lleno de miseria y dolor; cada rupia que Jamal va ganando nos acerca a su historia con Laika, la mujer que siempre ha querido. Y así, mientras llega al final del concurso y la policía lo detiene por pensar que hace trampa, se nos irá revelando, poco a poco, lo que en verdad sucede.

Slumdog Millionaire es una historia redonda contada de forma distinta. Y ése es, quizás, su mayor mérito. Quienes la vean se darán cuenta de que tal vez hubiera podido tener otro cierre, pero que en cualquier caso el que quedó encaja muy bien. La verdad es que no soy experto ni crítico de cine (por eso abandoné los comentarios de Ochoymedio), pero ésta es una película que vale la pena. Seguro. Y bueno: ya veremos qué dicen los expertos de la Academia el domingo que viene.

11 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Lo que dicen los expertos es que va a ganar. Pero aquí todavía no llega.

yacasinosoynadie dijo...

Ay hombre Martin, a esa peliculita le hicieron tanta bulla. Tanto elogio desbordado por todas partes que cuando la vi me pareció floja. Esta bien actuada, si. Esta bien contada, si. Pero no se, el guión tiene algo que no me cuadra, de golpe, ahora que te leo, pienso que puede ser el final el que me desagrada. A mi la verdad me pareció una película muy estándar, no sé.

Vean por favor Milk del gran Gus Van Sant, ese si es un gran guión y una gran película en general. Abrazo por allá.

Martín Franco dijo...

Ya lo ves, yacasi: a mí me pareció de todo menos "estándar". Creo que la forma de contar está lejos, pero muy lejos, de ese adjetivo. Pero bueno: son formas de verlo, después de todo.

Fernando Ramos dijo...

En Slumdog hay cosas más allá de lo que ve en pantalla, de hecho la historia con final feliz es lo de menos, esa es solo la referencia al cine de Bollywood. La otra historia, la que se cuenta en el montaje, la de la India adentro, la de la gran urbe, de como se forjan esas grandes ciudades, esa es la importante. Por eso no importa que el guión sea trillado, que las respuestas a las preguntas del concurso sean fáciles. Todo es parte de un engraneje bien montado.

La fotografía es hermosa, los cambios de tono, los grises, los colores estrámboticos, crean la atmósfera para contar una historia dura.

La edición fílmica es de primer orden, por eso la película fluye, atrapa.

Tiene muchos detalles que ver, es una película poderosa.

Por cierto en mi blog tengo una reseña.

Milk es muy buena también.

Creo que son las dos mejores del año.

Saludos

Fernando Ramos dijo...

Olvidaba, será la ganadora del Oscar, aunque si lo pierde no significaría que otra es mejor, el muñequito sirve más para agrandar el ego de los involucrados en el cine.

Saludos de nuevo

Carolina Andújar Córdoba dijo...

Oye, ¿y por qué no te gustan los finales felices? ¿Un final trágico te indica mayor calidad de contenido? ¿O debe ser siempre un final abierto, inquietante? No sé, querido, a mí me gusta la variedad.

yacasinosoynadie dijo...

tienes razón Martín, son formas de ver... a mi no me gustó, es más la fotografía, siendo buena, no me pareció suficiente; en el montaje vi unos pegues medio bruscos, chambones, y uno que otro fade out dulzón y que no aporta nada... en fin, cuando algo no te gusta, no te gusta.

Y de verdad recomendadisima Milk

Martín Franco dijo...

Carolina: me gusta también la variedad, claro. Pero diría que la razón por la que no me matan los finales felices es porque en la vida real no hay muchos de esos. ¿O sí? Tenés que ver esta peli para que te des cuenta de que quizás con otro final hubiera quedado mejor. Y repito: ¿qué pasó con Adamant?

Carolina Andújar Córdoba dijo...

Te creo que la peli habría quedado mejor con otro final. Sí hay finales azucarados que chocan y no se sienten reales, totalmente cierto.

¡Ay! No había visto tu pregunta de Adamant; ya abrí un blog nuevo. A mí me pasa algo raro con los blogs, me van dando sensación de ahogo poco a poco y cuando ya no puedo más, trato de cambiarles el look. Si eso no funciona y sigo sintiéndome atrapada, toca borrarlo y empezar de cero. ¡Más raro! Bueno, este va a ser diferente, creo. Igual aunque tenga qué cerrarlos yo no dejo de revisar los blogs que me gustan :)

¡Hoooooolaaaaaa!

Martín Franco dijo...

jeje, no creo que seas la única con el problema de los blogs, carolina: a mí me pasa cada rato. Ya mismo miro el otro, entonces. Fernando: totalmente de acuerdo con sus opiniones. Así la vi yo también.

Samuel Andrés Arias dijo...

Buena película. La disfrute mucho. Los finales felices, si están justificados por una buena trama y estéticamente se sostienen, son tan válidos como los trágicos. Y ya ves Martín, lo escaso en la vida no son los finales felices, sino los finales a secas; la vida es una historia con más comienzos que cierres.