Paisaje con fondo

Es el mismo paisaje. El árbol de la derecha, el pequeño jardín arreglado, los viejos edificios del fondo. Iguales. Detiene su vista en algún punto y se imagina lo que ella estará pensando. Creerá que, como le dijo antes de partir, la vida es en verdad distinta. Pensará que ahora no anda atado a una rutina, que la gente es diferente, que al fin está viviendo. Estará convencida de que logró librarse de ese paisaje, de ese árbol, de ese pequeño jardín arreglado y de los viejos edificios. Él los ve desde la ventana y no dice nada. Sonríe. Entonces descuelga el teléfono y la llama.

–¿Cómo estás? –pregunta ella.

–Bien –dice él.

–¿Qué tal todo?

Hay un silencio largo; él vuelve a mirar por la ventana, ve el paisaje. Nada se mueve.

Y cuelga.

12 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Con la soledad nunca se sabe.

Samuel Andrés Arias dijo...

bien, muy bien.

Jorge Sánchez dijo...

Interesante el cuento, Martín. Cuando leo cuentos, este es el tipo de historias que prefiero: asuntos banales, relaciones de pareja, ese tipo de cosas.

Una pregunta que no sé si tenga mucha relación con esto: ¿es de verdad necesario escribir novelas? ¿No sería mejor sacar buenos libros de cuentos, unos tres o cuatro, y luego morir tranquilos? Lo digo porque cada vez admiro más a Carver o a Borges, y me olvido de los novelistas.

yacasinosoynadie dijo...

Es de lo que hay que convencer a las editoriales Sanchez... Comparto esa opinión y aun más la admiración por ese par de monstruos que menciona usted...

Buen cuentico Martín.

Samuel Andrés Arias dijo...

Jorge y Yacasi:
Miren lo que dice Conrado Zuluaga, gran editor y amante del cuento, sobre el tema que ustedes plantean: http://elcuadernodesamuel.blogspot.com/2009/01/el-cuento-y-los-editores.html

Martín Franco dijo...

Jorge: a mí también me encantan ese tipo de cuentos. Personajes vacíos, insatisfechos; historias donde en apariencia no pasa nada pero en las que se siente una desazón grande. Carver es un maestro de ellas. En todo caso, no creo que se deba prescindir de las novelas pues son un mundo aparte, un universo extenso donde uno puede escarbar más a fondo en las contradicciones humanas. No sé: una pregunta pa' pensar.

Terapia de piso dijo...

El eterno y amenazante vacío de las almas insatisfechas.

José Roberto Coppola

Esteban Dublín dijo...

Señores, estoy de acuerdo con ustedes. Justo ahora estoy leyendo Mira si yo te querré de Luis Leante. Es la primera novela que agarro después de mucho tiempo, luego de leer Cuentos de Película, de Cortázar; Catedral, de Carver; una serie de cuentos latinoamericanos y algunos relatos de Stevenson. Y debo decir que me cuesta volver a la novela.

Así que si alguien puede convencer a las editoriales de volver al cuento, creo que estaré bastante agradecido.

yacasinosoynadie dijo...

bueno pero para no desviar la cosa, y hablar un poco más del relato de Martín, debo decir que se siente la ausencia... se siente... y eso es lo más importante. El titulo también me parece un gran acierto.

PDT: por ahí te esperan un par de relaticos cortos en mi blog viejo Franco... Un abrazo.

Carolina Andújar Córdoba dijo...

I like :)

Martín Franco dijo...

Mierda, Carolina: ¿qué se hizo Adamant? Me ausenté unos días de interné y cuando volví no lo encontré...

Extranjera dijo...

Bueno el cuento. No creo que todos tengamos que escribir novelas, la gente de escribir lo que quiere, lo que hace bien, lo que lo hace feliz. Sea un blog, un minicuento o una novela.
Saludos Martín!