Lecturas de vacaciones

De la viajadera no queda sino el cansancio y –por fortuna– tiempo para leer en los trenes y aeropuertos. Así que este fin de año empaqué la maleta y metí dos libritos que les comentaré aquí, para hacer la cosa más sencilla y menos jarta. El primero, que me producía gran curiosidad, es El amanecer de un marido, los cuentos de Héctor Abad Faciolince que publicó editorial Planeta.

Debe ser difícil para un escritor salir con algo después de que un libro suyo haya tenido un éxito arrasador, como le sucedió a Abad con El olvido que seremos. Difícil, digo, porque tiene ya una cantidad de ojos encima, cientos de lectores voraces que esperan más de lo mismo y seguro se desilusionarán si ven que la cosa cambia. Así le habrá pasado a muchos, quizás, pero quienes hemos seguido a Héctor desde antes de que se convirtiera en Best seller, sabemos que estos cuentos conservan enterito su estilo.

Para ser justos debo decir que hay de todo: algunos buenos (como Alguien oculta algo); otros bonitos y nostálgicos (como Volver y Mantis religiosa) y otros francamente malos (como La Señorita Antioquia y El verbo divino). En cualquier caso, me sigue gustando esa inmersión que hace Abad en el fondo de las relaciones entre hombres y mujeres; por qué carajos nos enamoramos y por qué siempre eso que llaman amor resulta tan difícil. Por qué se acaba y por qué a veces jamás termina. Algunos cuentos están mejor que otros pero, igual, confieso que la pluma del antioqueño me sigue cautivando por lo amena y nada pretenciosa que resulta.

El otro libro que compré, atraído por el boom en que anda la literatura “joven” peruana, fue Pudor, de Santiago Roncagliolo. No sé si fue porque estaba delgadito o porque ya no tenía más, pero el caso es que lo leí hasta el final. Suena normal que uno lea un libro entero, claro, pero es que tienen que empezar éste para darse cuenta de lo que digo. La trama, para resumirles, está tejida con las diversas historias que le suceden a los miembros de una familia: sus problemas, miedos, soledades y esas cosas que a todos nos pasan siempre. La idea no está mal, pero, ¿qué hago? La prosa es aburrida y predecible. Además, dedica capítulos enteros a describir lo que siente… ¡el gato de la familia!

Ya había pasado por Abril Rojo y sé que Roncagliolo es un autor respetado en su país y en España, por eso le entré con confianza y expectativa. Pero para ser sinceros no me gustó nada. Lo único rescatable –aunque un poco obvia, lo sé– es esta frase que está casi al final: “los hombres hablan antes de hacer el amor, pensó. Las mujeres, después”. De resto, pocón pocón.

11 comentarios:

Mónica dijo...

Yo supe que Héctor tenía un nuevo libro cuando fui a Colombia en noviembre y pensé lo mismo que vos: después de El olvido que seremos, qué? Pensaba leerlo en el viaje de regreso a Ginebra, pero no me aguanté y lo leí ahí mismo, al día siguiente de haberlo comprado. Me gustaron mucho los cuentos de desamor: El amanecer de un marido, Alguien oculta algo, La balada del viejo pendejo. Y atmbién La señorita Antioquia, pero sobre todo Sosia, me parecieron terribles. Son como argumentos para telenovela de canal privado, de hecho, creo que hay --o había en noviembre-- dos telenovelas colombianas sobre gemelos separados al nacer (o algo así). Creo que es lo normal con cualquier libro de cuentos, no te pueden gustar todos, no?

Martín Franco dijo...

De acuerdo con vos, Mónica: lo bueno es que haya de todo. La señorita Antioquia es malo; de hecho, parece que hasta quisiera dar una especie de moraleja a las niñas paisas que se sienten atraídas por el mundo de los narcos. Muy 'telenovelesco'. Pero los cuentos de desamor, como decís, están bien logrados. En todo caso, repito: a mí me gusta -y harto- la pluma de Héctor.

Lucaz dijo...

Son pocos los autores que, después de varias novelas, "reinciden" en escribir cuentos y en atreverse a publicarlos, pienso que es por aquello de que es el género más difícil. Ese atrevimiento y desparpajo hay que abonárselo a Abad..los voy a leer con los de Guadalupe Nettel, a ver que tan cierta es la bulla que han hecho con esa autora.

yacasinosoynadie dijo...

no tenia ni idea de lo de Abad!!! salgo ya a la librería a buscarlo, luego te comentaré... Sobre el otro señor prefiero guardar silencio...

Mónica dijo...

Lucaz, me dejaste pensando en eso de reincidir en la escritura de cuentos y me acordé de esta entrevista terrible que publicaron en El Tiempo. Terrible por lo mal que trata Héctor al "periodista", pero peor aún que éste haya publicado esas respuestas con semejantes descolgadas que le hace. Anyway, la recordé porque ahí dice que los cuentos los escribió en los últimos 10 años. Lo que me quedo pensando es, por qué publicarlos ahora? Será que no le ha fluido otra novela después de El olvido.
Bueno, la entrevista:
http://media.eltiempo.com/culturayocio/libros_in/home/cada-vez-escribo-peor-dice-hector-abad-faciolince-quien-lanza-su-libro-amanecer-de-un-marido_4705469-1

Martín Franco dijo...

Upa, se puso sangrón don Héctor. ¿O será que ya le está pasando lo mismo que a Gabo con los periodistas? Ajue la pereza...

Lucaz dijo...

Mónica y Martín, leí esa entrevista en ADN y si, creo que Abad está perdiendo la paciencia con los malos lectores. Algunas preguntas como la del título o la sempiterna sobre el posible caracter autobiográfico de la obra son típicas de quien lee mal o de quien no ha leido el libro; aunque cabe la posibilidad -dado que todo se hizo por Internet- de que don Hector se haya puesto mamagallista y las respuestas sean de algún amigo suyo... ustedes que son saben más de periodismo que yo me dirán si estoy carajiando.

Mónica dijo...

A mí las respuestas me parecen terribles, pero peor aun las preguntas. Alguien con menos paciencia las devuelve diciendo, yo no respondo preguntas tan tontas. Y alguien con más sensatez, recibe esas respuestas y decide archivarlas o plantear una nueva entrevista después de leer el libro.
Y Lucaz, yo creo que sí estás carajiando.

Lucaz dijo...

OK Mónica, algún día -si hay la oportunidad- te cuento por que se me ocurrió esa carajada.

m dijo...

Me parece que a veces hay escritores que escriben su obra más importante y ya después no valen la pena. Yo me leí fragmentos de amor furtivo, que francamente es mala, luego Angosta que me pareció peor, y El olvido que seremos que me pareció bellísima. Ya no me dan más ganas de leerlo.
de Roncagliolo compré uno por 5000 pesos en carrefour que se llama El príncipe de los caimanes. No es mala. Pero no me leería otro libro del señor.

Manuel dijo...

Estuve por allá a primeros de diciembre y estaba absolutamente agotado ese titulo último de Hector Abad y no sabía de esa otra que comentas pero en todo caso las tengo ya en la lista para leer en breve. Me alegra notarte bien por acá y ya sé que de futbol no vamos a hablar en ese tan retrasado café que nos debemos.