Un intruso en el Bernabéu

A partir de hoy, y durante lo que resta de esta semana, colgaré acá las impresiones de un mal fanático del fútbol colado en el estadio Santiago Bernabéu, el imponente monstruo donde juega el Real Madrid. ¿Cómo logré meterme en uno de los templos más sagrados del fútbol, un lugar donde cualquier fanático sufriría de hipertensión crítica? Les dejo esta crónica en tres entregas, para que los hinchas de verdad, aquellos a quienes el fútbol les corre por las venas, maldigan la suerte y la poca credibilidad futbolística de quien esto escribe. Sin más, señores: ¡qué ruede el balón!


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Cuando Frederic Kanouté, delantero del Sevilla, anotó el tercer gol de su equipo al minuto 38 del primer tiempo, los 80 mil espectadores del estadio Santiago Bernabéu por fin estallaron. Miles de aficionados llenaron el imponente recinto con chiflidos y varios les gritaron un tímido “joder” a los jugadores del Real Madrid, parándose de sus sillas y gesticulando con las manos. En Colombia, la misma situación habría provocado decenas de hijueputazos y hasta conatos de bronca entre las barras de uno y otro equipo. En el Bernabéu, por el contrario, sólo duró un minuto. Y eso que a esa altura, cuando aún quedaba más de la mitad del partido por delante, el equipo de casa perdía tres goles por uno. Un desastre: la debacle de uno de los mejores oncenos del mundo se veía venir.

Todo cambió, sin embargo, cuando apenas corrían los primeros minutos del segundo tiempo. El Madrid, que había salido a arrasar, logró empatar el partido con goles de los argentinos Higuaín y Gago. Los mismos aficionados que antes los chiflaban ahora saltaban y agitaban con pasión sus gorros para protegerse del frío. Es curioso como el fútbol se parece a la vida en ese aspecto: la gente puede pasar de la risa al llanto en cuestión de minutos. Pero la alegría no era igual; si bien los espectadores despertaron y el ambiente se tornó más cálido, no pude evitar pensar que en Colombia la misma situación hubiera generado histeria colectiva y, seguro, una fiesta larguísima con pelea incluida. En el Bernabéu, aquella noche del 7 de diciembre, la lluvia seguía cayendo fina, como un telón de fondo que acompañaba la obra, y la gente, como al principio, en el fondo continuaba impasible.

Justo cuando todo parecía sentenciado, un desborde por la derecha del Sevilla terminó en gol de Renato. Faltaban seis minutos para finalizar el partido y el Madrid caía en su propio estadio; para rematar su mala racha, cuando el árbitro pitó el final descendió un puesto en la tabla. La última vez que el equipo sevillano le ganó al poderoso blanco en el Bernabéu fue en diciembre del 2004, cuando un solitario gol de Julio Baptista dejó en silencio a los aficionados. Lo anterior lo sé no porque tenga una gran memoria futbolística, sino porque el dato venía incluido en el dossier de prensa que me pasaron al entrar al estadio. Pero, ¿qué hacía yo, un mal fanático de fútbol, en la tribuna de prensa de uno de los estadios más importantes del mundo?

Continuará...

8 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

No sé cómo llegaste, pero el caso es que me da envidia de la mala, Martín.

GABO dijo...

Pues hombre, más lindo es disfrutar el fútbol sin saber tanto. Los partidos que yo más disfruto son aquellos en los que no apoyo a ningún equipo (un Internacional Vs. Estudiantes, por ejemplo) Así me los veo sin estrés y puedo aclamar las jugados de cualquiera.

Y qué bueno que conozca el Bernabeu. Chévere. La verdad yo lo quiero conocer, pero no lo envidio. Más bien, me alegro por usted. Yo ya tengo con haber ido al Campín a ver Santafé Pasto y a La Libertad a ver Pasto América

Lucaz dijo...

Mi vena futbolera tiene serios reparos con el Real Madrid y espero que el Barcelona lo golee y claro, otra buena crónica con la debacle merengue.

Ivan Andrade dijo...

Que envidia hermano. No sólo por entrar a semejante templo del fútbol, sino por ver perder al Madrid en su estadio!

Saludos.

P.D. Yo que hago, no me gusta el Madrid y me hace feliz que pierda.

Martín Franco dijo...

Hombe, Iván: a muchos les pasa lo mismo que a vos. Es como una histeria colectiva -pero de la mala- contra el Madrid. ¿Será por la imagen de soberbios que reflejan? Sino mirá al viejo Lucaz...

yacasinosoynadie dijo...

Mi envidia, más que por el hecho de que sea semejante escenario, es por poder ver perder a esa hinchada inflada, clasista y racista… Rico lo que va de texto.

PDT: hay una erratita: creo que no es “Huguaín” sino Higuaín”… abrazos por allá amigo Franco.

Martín Franco dijo...

Corregido, yacasi... ¿entendés ahora por qué digo lo de mal hincha? Abrazo.

Lucaz dijo...

Vea Ud. yo siempre me había tomado por obsesivo y ahora Frank, por cuenta de Kanoute y el "pipita" Higuaín, me diagnostica histeria de la vertiente colectiva y de la línea moral mala, le voy a decir a mi psiquiatra que me devuelva toda la plata.