Cuestión de imagen

Es loable –pero cansón– el esfuerzo tan arduo que hacen en Colombia por limpiar la imagen del país en el exterior. Tanto adentro como afuera, todos, en algún momento, hemos tenido que aguantar ese corazoncito rojo que sale hasta en unas papas fritas y viene acompañado por el peligrosísimo eslogan de Colombia es pasión. Es inevitable, pues ya hasta varios cantantes de tropipop se unieron para aullarle al mundo su pasión por la tierra del Divino Niño.

El problema es que por más campañas que hagan va a ser muy difícil cambiar la imagen que tenemos fuera. En poco más de un mes que llevo lejos he tenido que aguantar todo tipo de chistes cuando, por algún motivo, me toca decir que soy colombiano. Me han dicho de todo: que mucho Colombia afecta el tabique; que no vaya a llevar nuestro producto típico de exportación ilegal a la cena de navidad, y decenas de comentarios por el estilo que involucran nuestras dos grandes desgracias: droga y violencia.

Pero lejos de indignarme por semejante nimiedad, lo que hago es tomarme la cosa con gracia. Seguirles el juego y reírme con ellos de nuestro primer lugar en producción de coca y restarle seriedad a las cosas que pasan todos los días en el país. El otro día, por ejemplo, una española de la clase me preguntó si era verdad que en Bogotá no se podía tomar un taxi en la calle; tuve que explicarle, con todos los detalles del caso, que hacerlo implica correr el riesgo de que dos tipos se te monten al carro por detrás y te saquen toda la plata de la cuenta bancaria para luego dejarte botado por ahí.

Y bueno: no es que me guste mucho contar estas cosas, pero tampoco pretendo tapar el sol con las manos. Si tenemos la fama que tenemos es porque hemos hecho méritos para cultivarla; por eso indignarse tanto me parece una pendejada. ¿Por qué emberracarse por algo que en el fondo es verdad? Es algo, por demás, inútil.

Una cosa más: tampoco crea usted que no extraño el país, ni vaya a tildarme de apátrida. Europa puede ser muy bonita y todo lo que usted quiera, pero la vida en Colombia es otra historia. A mí me encanta, pero sé que no necesito cortinas de humo ni eufemismos pendejos como el manido y cansón de ‘Colombia es pasión’.

14 comentarios:

Ivan Andrade dijo...

Estoy de acuerdo con usted Martín, es inútil negar una realidad que sale hasta por als rendijas.

Saludos.

yacasinosoynadie dijo...

Un profesor alguna vez me dijo: “si usted sale de Colombia tiene que saber de las siguientes tres cosas en el siguiente orden de importancia: Coca, Garcia Marquez y café… nadie le va a preguntar por otra cosa”

Y fijo uno sale y la gente no pregunta por otra cosa. ¿Qué triste esa realidad? ¡Carajo!, que le vamos a hacer. Es lo que somos y tenemos que reconocer que nos hemos ganado esa fama a pulso.

Lo de “Colombia es pasión” terrible, la gente esta comenzando a creer que ser colombiano es usar manillitas tricolor y ser uribista…

Jota dijo...

Le faltó poner el otro comentario de siempre: "pero en Bogotá deben estar acostumbrados al calor, ¿no?"

Mónica dijo...

Sabés Martín que, por lo menos en mi experiencia, esos comentarios más que la imagen de Colombia en el exterior es la que los españoles en particular tienen del país. Algunos te hacen los comentarios con humor, pero muchos otros es con una mala leche... Otros europeos con los que he hablado tienen una idea diferente de Colombia. Por ejemplo, entre los que no lo conocen, me ha sorprendido encontrar que es más referencia Cartagena que Bogotá. Claro, saben que es la capital, pero demuestran poco interés por conocerla. Y más que la droga y la violencia, a mí por lo menos me preguntan más por la vida política, por Uribe que se queda solo en un continente que mira más hacia la izquierda, por la guerrilla y los secuetrados, claro. Y francamente, da menos vergüenza decir que el país de uno produce mucha cocaína que tener que hablar de los militares matando campesinos para hacerlos pasar por guerrilleros, y todo por presión del presidente; el mismo que el 80% de la población quiere entronar de manera vitalicia. Pero no me voy a poner política ahora.
En cuanto a Colombia es pasión, creo que esas campañas de identidad funcionan, siempre y cuando contengan un mensaje que, precisamente, identifique algo, a alguien. Creo que todos los que crecieron conmigo en Medellín en los 80 recordamos la campaña de Hecho en Medellín (yo hasta recuerdo la canción), pporque contenía un mensaje sobre la industria y por ahí le colaban todos esos "valores" tan importantes para los paisas, pero Colombia es pasión parece uno de esos productos contratados con una agencia que no tiene idea del cliente que maneja. Creo que por eso no funciona.

Disculpá el entusiasmo, es que el tema me gustó.

Fernando Ramos dijo...

Master matamoscas: Eso de la imagen de país es un tema que tienen que soportar todos los países de América Latina, en Guatemala comparte con Colombia esa fama, pero no se puede negar la realidad, Guatemala es un país en extremo violento, pero es cierto que aquí se utilizan términos como colombianización de la sociedad.

En una radio pedían que los oyentes dijeran una frase para promocionar Guatemala y alguien dijo esto.

"Guatemala un pedacito de Colombia en Centro América".

En fin, son estigmas que hay que soportar, hay que tomárselo por el lado amable, reírnos de nosotros mismos.

Saludos

Manuel Dueñas dijo...

Coincido con Martín en que no se puede tapar el sol con un dedo. Es fundamental. Por otro lado, creo que cada país carga con sus propios problemas. En ese sentido, a los españoles no se les haría gracioso que uno bromeara, por ejemplo, con el tema de los etarras, un enorme lunar con el que han tenido que lidiar por más de treinta años.

Me parece que las generalizaciones son visiones obstusas, que según el caso tienen mayor o menor razón. Pura inercia mental.

Martín Franco dijo...

Mónica: tenés razón. Lo que pasa es que en Colombia pasan tantas vainas que, como decís, es mejor a veces quedarnos con aquel primer lugar que magnificar otras peores. Y de acuerdo: las campañas de identidad funcionan -hay que ver cuanta gente no lagrimea con Colombia es pasión-, pero enfocadas así son una pendejada. La realidad es la realidad. Fernando: qué putada. Manuel, creo que das en el clavo: de lo poco que he visto, el humor con ETA y todo lo que eso implica está prohibido. Pero claro: las generalzaciones son pura inercia mental. Jota: lo que me ha pasado es que no tienen puta idea de lo que es Bogotá y sus alreedores. América casi no existe por acá, y menos en las clases.

doppiafila dijo...

Hola Martín, negar la realidad es una de las armas más poderosas - especialmente cuando no hay voces fuertes lo suficientes para exponer la mentira... El rey está desnudo, dice finalmente un niño inocente - pero quien se había creído el cuento lo mira con rencor.
Lo mismo pasa en Colombia, "el mejor vividero del mundo". Es una mentira facil de creer, que le conviene a muchos (y no solo a los poderosos). La "agenda" gubernamental incluye a la derrota del terrorismo - codificable en términos de "unas pocas manzanas podridas" - pero no a los 4 millones de desplazados.
Y Colombia es pasión es la mala idea de un reducido grupo de personas totalmente desconectado de la realidad...
Saludos, Doppiafila

Terapia de piso dijo...

Es triste cuando lo escuchas de hermanos latinoamericanos.

José Roberto Coppola

Lucaz dijo...

Colombia es pasión es, en el fondo, una aceptación y autodisculpa tácita de y a todos nuestros males, en el Nido Vacío, película argentina de Daniel Burman que les recomiendo hay un chiste bueno sobre los publicistas. Yo no se si tenga la paciencia para soportar tanta mala leche en esos comentarios Frank, sobre todo de españoles, "traje media librita de perico... me vais a ayudar a venderla???", algo así les diría en el mejor de los casos.

Camilo Jiménez dijo...

El problema no es de imagen externa: es de actitud interna, de comportamiento. Mientras no cambien ciertas costumbres (ganas de plata fácil, actitud mafiosa, falta de solidarida y civismo y tantas otras) no va a cambiar la imagen externa simplemente porque así es como nos comportamos. Y toda la platica que se gaste en "mejorar la imagen de COlombia en el exterior" (guácala) se perdió. Me da náuseas el tema.

GABO dijo...

Cuando hace poco estuve en Brasil, reunido con periodistas y empresario de toda Suramérica, me impresionó ver que ninguno mencionó el tema de la violencia y el narcotráfico en Colombia. Es más, muy seguido hablé con ellos sobre café, frutas (Resulta que casi ningún país del mundo tiene las frutas que tienen Colombia y Ecuador, de hecho, los chilenos adoran las guayabas) rumba (¿Yo hablando de rumba?)y, es verdad, Cartagena. Todos entran a Colombia por Cartagena.

Así que creo que bien puede ser que en España crean que todos somos corruptos, traficantes, violentos, usureros, gente de mala fe... un momento... ¿No es una descripción muy común paralos españoles también?

Saludos, viejo.

Martín Franco dijo...

je, je... Gabo, hermano: está usted en lo cierto. Suerte con tanta revista, señor editor.

Jorge Sánchez dijo...

"Colombia es pasión" ha logrado que muchos colombianos (obviamente, los que no somos 80%) nos sintamos extranjeros en nuestra propia tierra. Sin embargo, Bogotá me siguie pareciendo una ciudad muy tolerante con las diferencias, un poco más "liberal" (es, de hecho, la ciudad menos uribista de Colombia), comparada con las ciudades de provincia (aclaro que soy de Bucaramanga, allá viví la mayor parte de mi vida, y cada vez me gusta menos).